Vasile Serban

A la que fue mi amor

En el ardor del último día,  
te gritaré que no me dejes en la sombra,  
que me levantes allí, junto a las estrellas,  
para iluminar la tierra de mi vida.  

Dame también un ojo, oh grande Universo,  
para que pueda, mi amor, mirar en movimiento,  
besar su imagen a través de los rayos de luna,  
sentir que estamos juntos otra vez.  

Mirarla cada noche  
a través del espacio negro que nos separa,  
estar con mi ojo vigilante  
de aquella que fue mi compañera.  

Y si no puedo encontrarla,  
porque ha muerto, aunque la muerte no tenga sentido,  
dame fuerza para brillar,  
para iluminar su camino por el Universo.  

Y si no la colocas cerca de mí,  
sepas que jamás la olvidaré  
a aquella que estuvo a mi lado  
cuando nadie quería estar.  

Y recorreré con mi ojo la tierra  
hasta el día en que encuentre su tumba,  
y entonces me detendré con mi rayo de estrella  
junto a la cabecera de la que fue mi amor.