Hace algunos años mi alma se encontraba encerrada en un oscuro y hondo calabozo. Era un calabozo viejo y polvoriento.
Un buen día decidí escudriñarlo, tome mi pala y me arme de valentía, avanzando por esos escondrijos fríos y mal olientes.
Este ahogamiento ya me había hecho su presa. Algo o alguien susurro a mi oído y me dijo! Ve y lucha con ese mal que tanto te aqueja y no dejes que te Venza.
Baje deslizándome suavemente peldaño por peldaño, sin querer ser notada, sentía como mis manos se lastimaban con las ásperas y húmedas paredes.
Mi corazón latía tan fuerte que retumbaba en mi interior, estaba tan asustado que constantemente me mandaba señales de peligro, el lugar era tan oscuro y tétrico que pareciera que la luz no penetraba por años en ese lugar.
Mi respiración era agitada y acelerada, el miedo me invadió y llego un momento que creí desfallecer pues mis fuerzas casi morían.
Ese lugar tan oscuro y negro es mi interior, que a lo largo de tantos años no me arriesgaba a conocerlo; Pero un buen día decidí enfrentarlo, y efectivamente me di cuenta que la luz, nunca penetro por ese pasadizo tan oculto de mí ser.
Tocando piso me calme, y poco a poco me fui amigando con el miedo diciendo a mi corazón: “tranquilo lo difícil ya paso”.
Al llegar a ese fondo de ese tétrico lugar, me tire suavemente sobre una vieja silleta que sabiendo mi agobio, me invito a descansar..
Mis energías volvieron a nacer, y me di a la tarea de abrir las ventanas del lugar, dejando que los rayos del sol por fin penetraran al interior, dando calor y cobijo a ese nuevo descubrimiento.
De pronto escuche un lamento que venía del fondo del calabozo y y sorprendida quedé. Era mi alma que ayuda me pedía y entre sollozos me decía “ Creí que jamás me encontrarías “ .
La tome delicadamente entre mis brazos, y suavemente le dije: “Perdóname”
Gracias alma mía, por ser tan valiente y saber esperarme.
El momento llegó y ya estoy aquí.
Y desde ese día, el triste y oscuro calabozo de mi interior, paso a ser el más dulce arrullo para mi alma.
La luz por fin estaba en mis adentros y la verdad era el símbolo de la reconciliación y la libertad.
Esa era YO.