Jhondy Algenys

Vender la risa por dinero

Vendí mi risa por pan y por miedo,

por no dormir con el hambre en los dedos.

La empaqué rota, sin brillo ni fe,

y al entregarla ya no supe reírme después.

Reí para jefes, vitrinas y aplausos,

con la garganta sangrando de pausas.

Cada carcajada fue un clavo más

hundido en la cara que aprende a actuar.

El dinero no cura, solo tapa,

no abraza, no escucha, no mata la culpa.

Paga sonrisas, compra la piel,

pero deja el alma en deuda cruel.

Mi risa ahora huele a cansancio,

a noches largas, a trago y a fracaso.

Ya no estalla, ya no libera,

se arrastra, se vende, se entrega entera.

Y cuando intento reír de verdad,

la boca obedece, el pecho no está.

Porque el precio más alto, aunque nadie lo diga,

es aprender a vivir sin tu propia risa.