Era la lluvia más gris
la que pidió acompañaros
amor, esa mañana…
y aunque yo no la pedí ,
bien pudiera.
Pocas veces me sentí así…
tan acompañado
por una mañana
lluviosa y gris.
¡Qué paciente y sin rencor!
estaba incluso el tiempo,
amor…
cubriendo nuestra piedra
y así, nos esperaba.
Porque el tiempo lloraba,
lloraba por el tiempo que esperó
(demasiado)
y por eso, amor…
no pudo contener sus lágrimas
al vernos juntos otra vez
abrazados en la piedra.
Fue el regalo inesperado
de una promesa…
contraída sin saber
hace ya tiempo!
cuando tú y yo
(mi amor)
aprendíamos a amar…
amándonos los dos.