el brujo de letziaga

Sin orden de regreso.

 

Vistieron a mi esqueleto,
desde el minuto inicial de mi comienzo,
con ropa de viajero...

 

Sin orden de regreso,
me fui con la mente abierta por el tiempo,
ávido de pasto tierno...

 

Crecí bajo el cielo,
durmiendo muy poco y pensando mucho,
con cara de espanto...

 

Qué será de mí luego,
cuando me consuma calle arriba y calle abajo,
con mi latido ya extenuado...