JUSTO ALDÚ

EL NIDO VACÍO

EL NIDO VACÍO

Quedó la casa grande con un eco distinto,

las risas son recuerdos colgados del pasillo;

la mesa guarda nombres que ya no tienen brillo,

y el reloj dice ausencias con su tic tac sucinto.

 

Los cuartos son un mapa de un ayer nunca extinto,

zapatos que se fueron, cuadernos sin anillo;

el aire huele a tiempo, a la despedida y polvillo,

a pasos que aprendieron su propio laberinto.

 

Dolió verlos partir como parte del destino,

pero el amor entiende que crecer es soltarse;

la herida se hace orgullo cuando cumple su “sino”.

 

Y cuando el nido tiembla creyéndose vaciarse,

llegan pies diminutos a cambiar el camino:

los nietos llenan risas donde hubo que extrañarse.

----------------

Ahora no estoy solo, me acompañan los niños.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026