◇ Carta a nuestra perra
Nuestra perra y mi alma estaban tan cerca, tan unidas, que parecían vibrar al unísono. Llegó a casa como un regalo para nuestra hija, pero pronto nos conquistó a todos. El amor no conoce de especies.
Era una sintonía de almas, de naturalezas distintas, enlazadas únicamente por el amor. Lo sabíamos porque, al mirarla, sus ojos brillaban. Juntos transitamos muchos amaneceres: de alegrías plenas y de tristezas verdaderas. Una noche, incluso, pariste a nuestro lado, como si ese fuera el lugar más seguro del mundo.
Nunca nos preguntó —a su manera— si la queríamos. No hacía falta. Era natural. Lo sabía porque jugábamos juntos, porque estábamos siempre uno al lado del otro, sin dudarlo.
¿Cómo sabe uno que por las venas le corre sangre? Aunque no la vea, sabe que está ahí.
Recuerdo cuando regaba las plantas o tomaba la manguera de la terraza para limpiarla: ella lo intuía y subía a toda carrera para batallar en dos patas, saltando y mordiendo la lluvia que brotaba del pico. Qué feliz la hacía eso.
Sus ocurrencias eran siempre bienvenidas. La familia le debe muchas sonrisas y mucho amor recibido. Su entrega fue total, incondicional.
Por eso hoy te damos las gracias, guardándote en un rincón del alma, para que cuando seamos viejos aún podamos volver a recordarte.
Raza: Cocker spaniel inglés
Color: dorado
Apodo: Popy
♣ Autor:
Vientoazul🦋⃟
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