Kiara Alvarado.

La luna eres tú y el sol soy yo

Sol y Luna
El sol y la luna lucharon eternamente
por coincidir en el mismo cielo.
Se buscaron sin descanso,
sabiendo que amarse
no siempre significa quedarse.
Te observé tanto
que entendí la metáfora:
yo era el sol,
y tú, la luna.
Tú, con ese carisma que no pide permiso,
con esa forma tan tuya
de iluminar a otros sin notarlo.
En tus ojos,
dos estrellas temblaban
como reflejos en un charco
bajo la noche.
Pero existe el eclipse.
Ese instante sagrado
donde el sol y la luna se tocan,
donde el mundo se detiene
y el amor ocurre.
Luego llega la distancia,
el largo silencio del cielo,
la separación inevitable.
Aun así,
no dejan de amarse.
Porque cuando se ama con el alma,
no hay olvido,
no hay odio,
ni siquiera cuando duele.
Lo que hizo magia en el alma
no se borra.
No se mancha.
Permanece.