Makoto yuki

Cempasuchil entre el lodo

Dame un beso que me haga olvidar,
lo que en el fondo sé que no puedo recordar.
Solo sé que aún puedo sentir el amor
que no te llevaste; volvió como la flor.

Floreció en los escombros de lo que fui,
uso de abono todo lo que perdí.
Por eso, a veces, su olor se parece al tuyo,
y me duele por todo eso que no concluyó.

Ahora entiendo que no fue la distancia
lo que nos separó: fue que nadie lo intentó.
Nadie tuvo realmente el cora’ inquieto,
fuimos tontos al esperar el momento.

Esos “kilómetros no perdieron los kilos”,
como dice Brock Ansiolítiko en sus vinilos.
Tú me alejaste y entendí que nunca hubo
amor… o en la sonrisa de otro se detuvo.