Recorrí todo lo que es mi
mundo; desde el pasado hasta
el presente.
Tú siempre estuviste ahí;
acompañándome en la
lejanía, en un rincón, entre
paisajes, entre lo más
pequeño e inexplicable para
mí.
En los tiempos, tú empezaste
a crecer en mi pecho y en mi
mente.
Llegando como un pequeño
consuelo, un susurro, un
abrigo. Hasta que en un
momento te apoderaste
suavemente de mi ser.