Habito
en la
posibilidad
de que
mi prosa
llegue
hasta
tus oídos,
o de
que
se
infiltre
en tu
corazón,
y que
ocasione
por
lo menos
una lágrima;
de esa manera
te habré
dicho que aquello
que era un
territorio
inexpugnable
y difícil
de conquistar,
o sea mi corazón,
ya fue
conquistado
y sea
visible
para tu
ojo
humano.