BCMH

Existo

             《4》

  Anochece, hace frío, la humedad es una capa fina que hace de segunda piel. Llueve mucho últimamente., por dentro también. Los días pasan fugaces entre quehaceres y las noches son etéreas eternidades que a veces disfruto especialmente.

 Escribo desde un rincón oscuro como un búho desde su hueco en un árbol, esperando a que la escasa luz del día se apague. 

 He hecho poco y mucho, lo de siempre. Dejo que el silencio se acomode mientras pienso en lo siguiente que escribiré.., de alguna manera me afecta que se pueda leer., me cuesta abrirme. Quizá porque me he acostumbrado a que lo que digo, siento o pienso se descarte y no importe... A ser una presencia invisible. No obstante, tengo este espacio y lo aprovecharé.

 Desde hace un tiempo no estoy para nadie. Ahora sólo estoy para mí., al fin y al cabo, ya estuve lo suficiente para otra gente. Tengo mil cosas para mí y a la vez que compartir en mi mente. Un día, un paso a la vez.

 Ahora mismo estoy disfrutando simplemente de ser. Podría describir las corrientes de aire apenas perceptibles, el sonido ocasional de las llantas de los coches, mis manos heladas, el tinitus que me acompaña siempre, las nubes pasando lentamente o el perceptible olor del perfume de hombre que viene de mis peluches. Cuido con mimo que mi espacio sea sumamente confortable. Es precisamente aquí donde ha nacido mi arte. No siempre tengo tiempo de escribir, pintar, dibujar o leer, entre otras cosas, así que los momentos como este son importantes.

 La vida no suele dejarme pensar antes de tener que hacer lo que sea que tenga que hacer y la memoria a corto plazo me falla bastante.

  No entiendo por qué mi arte tiene tanto colorido y parece estar tan vivo si por dentro no me siento así., mayormente. 

 Supongo que es por esa costumbre de guardarme las peores cosas para mí. Y con peores me refiero a tristezas, miedos, sentimientos, emociones...

 Es como sacar sólo lo mejor o \"bueno\" o la parte más brillante. Y la oscuridad, que es directamente proporcional, se quedase para ser sentida y transmutada en ese arte... o eso creo. El caso es que duele.

 Duele no tener esa amabilidad, comprensión y buen trato que le dedico a otros naturalmente para mí misma. 

 Pero a la vez me he acostumbrado a habitar esta oscuridad y a ver nacer la luz de ella.

 Me he acostumbrado a estar y hacer todo en soledad y a no necesitar ayuda (o necesitarla y resistirme a pedirla). Soy terca. Muy terca.

  Soy de alguna manera la que he sido siempre y no a la vez. El arte me ha acompañado toda mi vida, pero no sé si lo hará siempre. Tal vez algún día me cansaré y dejaré de dibujar,  pintar o escribir, quién sabe. 

 Al fin y al cabo ha sido lo que hacía cuando (por fin) no tenía nada que hacer. Las insufribles obligaciones con las que el alma no se lleva bien, el día a día.

 Mi arte es lo que hago cuando soy libre y aún cuando sigo encadenada muchas veces. (Intento dejarme conocer más profundamente)

 Podría describir las veces en que estoy físicamente pero sólo eso. Mi alma pasa mucho tiempo en otras partes. Un pie aquí y el otro, quién sabe...

Podría describirme pero cada quien verá en mí lo que quiera ver, así que sería contraproducente. Júzguenme. En el fondo de mí habita un alma igualmente, aunque nadie la entienda. Vean mi arte, SIENTAN. Mi arte sólo es imperceptible para aquéllos carentes de alma y criterio.

 Yo soy mi arte y mi arte soy yo en la más pura esencia. 

 Más allá de este cuerpo humano sintiente que algún día será polvo en la Tierra. Más allá de mi ropa excéntrica y dispar. Más allá de la imagen que cada cuál llegue a hacerse en su cabeza.

 Soy un alma y, ¿qué es un alma, sino un Universo en expansión contenido en apenas una estrella cuyos átomos bajaron a esta Tierra por algún motivo...? 

 Simplemente, un ser humano.