Yo era una buena persona,
correcta y bien educada.
El amor tocó a mi puerta
y ya no me importa nada.
Era decente y tranquilo,
persona de confianza,
pero cuando el amor vino
perdí el miedo y la esperanza.
No conozco a dónde voy
ni si he salvado mi alma,
ya no recuerdo quién soy
porqué ardí como una zarza.