Elena de Mayo

26 De enero

26 DE ENERO…

¿Sabes? Estoy aprendiendo,
también renaciendo,


como una oruga en su proceso;
muchas veces en quietud,
y otras en silencio,
tratando de entender
y de aceptar también
que en mi nueva realidad
no te volveré a ver.

 

Quisiera poder comprender
esta locura que se siente:
el que tú no estés presente.
Es como si nunca hubieras estado
en este mundo que ahora palpo.

 

Quizá yo estaba contigo
en otro universo escondido,
un espacio contiguo
al que ya no puedo acceder,
y al que cada mañana
quisiera volver.

 

Estos espacios tan amplios
que en mi entorno me hacen perder
abren también un hueco
dentro de mi ser.

 

Es tu ausencia
que quiebra mi existencia,
pero al respirar
entiendo que debo continuar
por este valle de soledad
que, sin ti, debo transitar.

 

Ahora, con el Señor como su oveja,
seguiré su dirección.


Sé que en este valle
de total oscuridad
Él nunca me abandonará.

 

Su aliento y amor perfecto
trazan mi caminar.


Tomada de su mano
decidiré avanzar,
confiando en que en su libro celestial
una nueva historia me revelará.

 

Hablaré de lo que, por medio de ti, me dio,
y también de su salvación
que, en la Cruz,
nos concedió a las dos.