A mi cuñado
Hermano Caribeño
De un príncipe, hijos nobles, herederos de reina
Fueron capturados tal cual un cebo prolífico
Cual mercancía vulgar de un negocio mefítico
Arrojados al fondo, al infierno, la gehena.
Deportados por miles, de la costa africana
Fueron encadenados por un diseño cínico
Después esclavizados por el lucre satánico
Para que los comprara la dueña americana
Mi hermano Caribeño, con tu dulce faz negra
De tus antepasados tú denuncias la súplica
Que se escuche en silencio esa historia diabólica,
Te quiero aquí dedicar una canción melódica
Que hasta tu Martinica vuele esta linda música:
Eres este noble hijo, heredero de reina.