Me suspira en la nuca.
Inconsciente me dejo
engañar en la altura.
Soy culpable, lo admito,
de esas cejas fruncidas...
Basto ver mi alarido...
Precisar las veletas,
de su enojo infantil,
es velar su inocencia.
Mil sonrisas te aluden.
Cien desean tu piel.
Uno, piensa... y se pudre.
CARTA SOLIDARIA.
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