La amarga vida que llevo.
Las golondrinas que se fueron
y la ira que ahora es fuego.
Ojos que no destilan belleza.
Serpiente astuta, egoísta y odiada,
con el ceño fruncido, no de confusión,
sino de odio y venganza.
La tranquilidad ya no me abraza.
Candelo es mi nombre.
Felicidad es mi apellido,
porque es lo que siento cuando te desvivo.