Rama

¿Hereditario?

 

El padre se sirve de un copioso manjar sin condimento.

Calla el mal sabor que los ornamentos no interfieren.

Grita para soltar el mal aliento.

Frunce el ceño hacia donde no hay que comer.

¿Quién tendría palabras para un ceño fruncido?

 

La madre apura el trago para bajar por su garganta.

Mastica la carne contra las fibras musculares.

El amor impregnado en el jugo, ella no lo goza.

¿Quién notaría en la carne una experiencia?

 

El hijo, en una ceremonia de manteles cuadriculados,

adornos y florecillas.

Las ojeras del padre se asemejan a un divertido panda.

El vientre inflado de la madre por su premura.

 

En una cena acompañada por ornamentos y florecillas

se intercambian sonrisas.

Y no habrá opción para un dolor que no se sabe.