A la vera del mar donde el viento veloz y violento susurra en Paz abordando el alma mía; recóndito a dormir sosegado el lloro improbable de mis ojos avidos de dolor. talvez arrancando unas penurias que la vida nos arrastra sanguinarias al corazón.el cielo es una plegaria diáfana a purpurinas formando un destello sideral de auras infinitas. Hondos clamores y palabras que el mar y sus olas llevan silencios. arrastrando olvidos y distancias a su paso inalcanzables solemnemente cargadas de tristes melancolías y dolor.