En grietas de palabras
agoniza el poeta.
Mercedes Ridocci
He muerto algunas veces
entre la tinta y la pausa,
observo con desdén
la melancolía de un ventanal
que me lleva a cualquier
horizonte
también la sequía
de tu cuerpo ya hoy inerte
ceniza de viento
que fluye por mi garganta,
tres muertas hay
en mis trincheras
que escondo con barro
y dientes
bajo mi abrigo la dulce
y letal amnesia
de tu boca
sublime voz que me arrulla
cuando cuelgan
las distancias en la mesa;
me veo al espejo
sin ver mi sombra
ante este parálisis
quimérico de palabras vanas
voy como cualquiera
arrastrando penas
dibujando siluetas
y besando recuerdos.