Maria elizabeth Freire

RETRATO

Vienes del otoño,

del viento demorado;

de las hojas que en su errancia

te confunden con la tierra.

No hay distinción de origen

entre tu piel y el nudo de la rama.

Hueles a leña fresca, a resina;

a la albahaca de la huerta.

Un siglo de raíces

se enreda entre tus faldas;

tu carne es el relieve

donde el tiempo se detiene.

Vas a pasos sobrios,

desovillando el camino;

tejes memoria a la historía,

canciones al olvido.

Llegué tarde a tu sol,

cuando ya no quedaban rastros

de tu rauda carrera.

Pero me reconozco en tus ojos:

donde aún se espesa,

lúcida

y gris, la llovizna.