Ya no puedo beber tu dolor
desde tus manos transparentes
ya no puedo beber el vino
de tu más profunda tristeza
si un duende cayó del cielo
prisionero de las luces
entonces ya no llorarás
por las flores muertas del paraíso
Y nacido apenas
de un pétalo del tiempo
descubro las selvas
inmensas del cielo
y los engranajes del corazón
aniñado del mundo
reflejados en el vasto
oleaje de gente
Tengo que correr
a través del bosque
lleno de mágicos fantasmas
que invaden la piel y el sueño
tengo que alumbrar el mañana
desde mi espacio abierto
lejano es lo imposible
el destino es azar
y tan cerca la cotidianidad
enloquecerá de normalidad
Voy a probar
la miel del sol
quemando tus dedos
hasta enfiebrar
voy a ver un poco más
en tu silueta lunar
naciendo de una tierra secreta
profunda como el mar
y hasta el fin
voy a jugar
con tus ojos de mariposa