Ausent

¿Estás ahí?

Hay almas que el azar nos cruza un instante,

con brillo de cometa, 

fugaz y encendido,

y aunque el camino cambie, el pulso sea distante,

su esencia perdura en el amor aprendido.

Son ecos suaves de una voz ausente,

un hueco que se abraza sin poderse llenar;

la vida, caprichosa, los lleva en otra corriente,

mas no logra de lazos al corazón arrancar.

Comprendemos un día, sin reproche ni queja,

que el mapa de la vida a veces es cruel:

mantiene el alma cerca, aunque el cuerpo se aleja,

guardando su tesoro bajo un secreto fiel.

Ya no es necesario el saludo en la puerta,

ni el día a día urgente, ni el roce en el andar;

si el recuerdo es la llama que a la memoria despierta,

esa alma amada siempre en nosotros va a morar.

Porque algunos destinos no son de carne y hueso,

son de lazos eternos que no saben de fin.

Están fuera del tiempo, más allá del suceso,

viviendo en el pecho, donde el amor es jardín.