Ha salido el sol por mi costado desnudo
me he sacudido toda la vergüenza
y también la fuerza que centrifuga
mi anhelo de ser comprendida.
No todas las esperas llegan a la hora
precisamente ahora mi labor
se halla inacabada,
me cuesta disentir y no ser militante
de la espuria sobriedad y del encanto
que la mística nos trae
devolviendome al cosmos y a la mesura.
Por suerte el reloj no pasa
de veinticuatro horas,
porque no sé que hacer con mi tiempo
y mis anfractuosidades
curvas sinuosas de la carencia
y el hastío.
OLLIN
02/02/2026