Antonio Portillo

Vivir sin recordar

Escribo desde el olvido de mi pasado, para darle vida al pasado de otros.

 
Me arrancaron la infancia
sin hacer ruido.
No hubo llanto que la nombrara
ni mano que la buscara después.
Crecí sin pasado
como crecen los cardos:
a la intemperie,
aprendiendo el viento
antes que el juego.
No recuerdo risas
ni heridas primeras.
Solo sé que el cuerpo
aprendió pronto
a tensarse para vivir.
La memoria cerró su boca
para no morderme.
Se tragó los días
como quien esconde pan
para el hambre futura.
Mientras otros cuentan su niñez
con palabras suaves,
yo cargo golpes sueltos,
relámpagos sin fecha
clavados en la sangre.
Pero sigo.
Con los pies hundidos
y la frente en alto.
No tuve álbum,
tuve resistencia.
No tuve recuerdos,
tuve pulso.
Si olvidé fue para andar.
Si no miré atrás
fue para no caer.
Y aquí estoy:
hecho de barro y conciencia,
sin pasado que me salve
ni mentira que me consuele.
Vivo sin recordar,
sí.
Pero vivo.
Y a veces
eso es todo
lo que hace falta
para vencer a la noche.
    

Antonio Portillo Spinola