IAEM

EL DÍA ME LLEVA Y LA NOCHE ME TRAE

El día me lleva y la noche me trae; extrae, nadie te dice que el miedo distrae, atrae lo negativo, pero tú sustrae lo positivo, definido por el bien colectivo. Y si no sucede, rastrilla tus enemigos; no es el mejor plan, pero créeme, será el mejor flan que vas a preparar, como aquella mayonesa que jamás degustarás porque le tienes fobia, como ser antisocial.

 

Pero ese es el plan; no a todos les quiero caer mal, pero son patéticos al verlos conversar, pendientes al chismerío, parecen reptiles pendientes al caserío, acechando víctima; me dan lástima, pero así es la cadena alimenticia, unos cazan y otros, encerrados en cavernas. Es la última cena, ya que me repugnan; fuese carroñero para comerme su mierda, bastardo sinvergüenza; no le aterra, más bien gangrena escribiendo para que oídos se vayan pudriendo o las vistas, si están leyendo.

 

Vistas que no generan ingresos, por ello el morbo los está corrompiendo; la coca y el tusi, juguetes como Nintendos, con cigarrillos y marihuana conviviendo, sienten que tienen parentesco. Odian el agua, necesitan refrescos; el azúcar los está consumiendo, su futuro ya no es incierto, se lo está prediciendo, el oráculo es su culo floreciendo la aberración en manifiesto. ¿Qué está sucediendo?

 

Mi crítica es racional; ahora que de todos los vicios me estoy despidiendo, al arte estoy obedeciendo; las voces de antiguos estoy oyendo, quizás es esquizofrenia trasmitiendo; y yo, bueno, la noche me trae como empecé este cuento.