La nieve abriga la naturaleza del frío
y con esa manta blanca,
borra toda su invisible huella
fundiéndose con el paisaje silencioso.
Pajaritos con su plumaje cálido, cantan,
en las ramas del árbol solitario y desnudo.
Y las ramas del árbol, bailan,
por el viento suave y susurrado.
Espera la naturaleza silenciosa y dormida,
pacientemente, cubierta aún por la nieve callada,
abrir la ventana, ver el Sol que ilumina la vida
y comenzar desde cero la
jornada soñada.