Si pudiera volver a tu regazo,
Si pudiera salvar la distancia,
Saltar el abismo que nos separa,
Deshacer el frío que dejó tu ausencia,
Quizá mi nombre volvería a tener peso,
Y la noche no sería un animal tan hondo.
Si pudiera cruzar este silencio,
Abrir con mis manos la sombra,
Hallar el hilo que aún nos une
Como un susurro que se niega a morir,
Tal vez el mundo recuperaría su pulso,
Y mi voz, cansada, encontraría descanso.
Pero sigo aquí, en esta orilla rota,
Mirando el horizonte que no responde,
Guardando tu luz como quien guarda un fuego
Que ya no calienta, pero guía.
Y aun así, cada día,
Mi corazón ensaya el salto imposible
Por si un milagro, leve,
Decide tendernos un puente.