Bosque de Cenizas

Ya no le escribo al amor

Ya no le escribo al amor
porque se volvió predecible.
Siempre promete quedarse
y siempre se va con la misma excusa.

Le gasté demasiadas palabras,
lo puse en altares que no pidió
y aun así me dejó hablando sola,
como si sentir fuera un error de cálculo.

Antes lo buscaba en todo:
en mensajes a medianoche,
en canciones que dolían bonito,
en la esperanza disfrazada de paciencia.
Hoy ya no.

Ahora escribo del silencio que queda
cuando el amor se cansa primero.
De la costumbre de no esperar nada
y aun así revisar la puerta.

El amor decía que salvaba,
pero nunca supo qué hacer
con lo que ya venía roto.
Se asustó de la profundidad
y prefirió la superficie.

Ya no le escribo al amor
porque aprendí a leer sus trampas:
confundir intensidad con cuidado,
ausencia con misterio,
dolor con destino.

Si alguna vez vuelvo a escribirle,
no será para rogarle que se quede.
Será para decirle
que no todo el que ama merece entrada,
y que yo también aprendí
a cerrar.