Bonanza esculpida en vela
se funde en cuestión frondosa,
al ritmo de bala y soga;
tirita un puñal de tela.
¿Si basta con dar la cara
al giro de caño?, ¡suerte!
¿Piedad en la calle?, ¡creces!,
mi santa polilla rara.
Fingir congraciar orates,
de azar el doblón recoge
la crema de cien remoje.
Se juzga sin ver su carne...
Irradia al rugir, que denso
al ancho vestigio liso,
que muta en sudor granizo.
Persianas en chasco fresco...
Silencio lechuza, el resto
espera en calor rizado,
tu estrecha beldad en sesgo
por álgida ciencia simple...
Sonríe, cariz delgado...
Sonríe... Ruleta... Para,
momento es de armar la gota,
que caiga en sentencia floja.
Murmuren, sin más, iguanas.
Ya... Pero... Me alejo... Solo...
¿Por qué lo cenaste, Nadie?,
si andabas del pie correcto...
El busto empinado a sexo;
Hartazgo gemido al balde...
Si... Creo... Sanar... Te... ¿Finjo?