Qué sucede
que las tardes se volvieron solo tarde,
y a ratos
un poco más miserables.
Será la ausencia del sol,
que ya se ha ido;
porque la luna por más fiel,
por más llena o rota
no sabe reemplazarlo.
Nada reemplaza al sol.
El camino ahora es más largo,
se camina distinto
cuando no está su voz
criticando,
burlándose
de lo gracioso que insiste la vida.
Es como quitarle al ciego su bastón,
como robarle al día
el canto de las aves,
o al amanecer
el sutil rocío
de las mañanas frías.
Las bancas de la plaza están vacías,
los estrenos en el cine
ya no importan.
El fútbol de noche
termina sin risas,
sin ese después
que lo valía todo.
El mundo no se acabó,
no.
Solo se volvió más gris.
Y de vez en cuando,
algún color se escapa,
como un susurro que dice:
aquí estuvo el sol.