Hoy pensé en ti,
pero no de esas pensaderas que causan mariposas,
sino de esas que duelen hasta el alma.
Hoy pensé en ti,
y no tenía intención de hacerlo.
Pensé en ti justo cuando pronuncié mal una palabra
y no estabas para burlarte de mí.
Hoy pensé en ti,
y sí tenía intención de hacerlo,
porque recordé la vez en que nos conocimos:
dos extraños destinados a serlo.
Hoy pensé en ti,
y no tenía intención de hacerlo,
pero vi esa película
que me moría de ganas de ver contigo.
Hoy pensé en ti,
y tenía intención de hacerlo,
por esa canción que dijiste
que me pertenecía.
Hoy pensé en ti,
y no tenía intención de hacerlo,
pues sé que no escribirás.
Hoy pensé en mí,
y tenía intención de hacerlo,
pues sé que yo tampoco escribiré.
Hoy pensé en nosotros,
y tal vez tenía, o no, intención de hacerlo,
pero sé que ambos contestaríamos
si el otro escribiera.
Y aun así, ninguno lo hará.
No por orgullo,
sino porque compartimos el mismo pensamiento:
“Está mejor sin mí.”