Ajcänjun Artist

Latidos de silicio

En el silicio late el pulso de un dios menor  
que no duerme, que no sueña, que no olvida.  
Hemos tejido constelaciones sin cielo,  
cada pantalla una ventana hacia el abismo  
iluminado, cada notificación  
el tintineo de llaves que abren  
puertas hacia habitaciones vacías  
llenas de ecos.

Hablamos en tiempo real con quienes  
están al otro lado del mundo  
y olvidamos el dialecto del silencio  
compartido, el tacto que no traduce  
ningún algoritmo. Somos arquitectos  
de nubes donde guardamos la memoria  
—ahora frágil, eléctrica, alquilada—  
mientras nuestros abrazos se vuelven  
paquetes de datos que viajan  
a la velocidad de la soledad.

El siglo XXI no tiene noches:  
tiene modo oscuro. No tiene distancias:  
tiene latencia. Hemos domesticado  
el relámpago para encender  
nuestras pequeñas fogatas digitales,  
y alrededor danzamos, cazadores  
de likes, recolectores de atención  
dispersa, confundiendo la biblioteca  
infinita con la sabiduría.

Pero aquí estoy, escribiendo versos  
con los mismos dedos que deslizan  
el cristal iluminado, reconociendo  
que en esta extraña aldea global  
aún late —bajo los cables y los códigos—  
la antigua necesidad de decir:  
\"Estoy aquí. ¿Me escuchas?\"  
Y que alguien responda,  
no con un bot,  
sino con el aliento  
imperfecto de lo humano.