Por qué será,
que llega el nuevo año
con manto blanco.
Y los almendros
sin hojas que les cubran
están vacíos.
Volvió la luz,
temblando, con enero,
a las campiñas.
Y te buscaba,
de nuevo,, por las sendas,
mii mariposa.
Iba descalzo,
con ropa de mendigo,
y hasta temblaba.
La soledad,
unida a cruel silencio,
me contestaba.
Estaba solo,
con sueños y utopías
en la cabeza.
Pero, en el pecho,
se oía, entre latidos
también tu nombre.
Y despertaron,
las letras muy cansadas,
mi mariposa.
Eran por ti,
buscando tu figura,
y para ti.
Rafael Sánchez Ortega ©
01/01/26