Dos o tres huesos abrazan al sol,
mientras un niño recoge los ojos del ciervo,
los dientes de las aves,
las plumas de la arena.
En las casas de cera se abren los rincones,
cuando las hormigas se inclinan ante Dios
y la cruz se arrodilla ante las cobijas del vino,
mientras los escorpiones buscan al diablo
y el diablo intenta buscar la madera del cielo.
Un puñal para el hombre,
un velero para la mujer,
un diente de clavel para los niños.