Me propuse mejorar una escultura
que a diario, los tóxicos carcomía,
las drogas, a su salud consumía;
la consumía, a perder la cordura.
La omnisciente bondad de la Ternura,
le dió la bienvenida cierto día;
la Epifanía le canto melodias
y, le cambio los dulces por dulzura.
La Empatía se unió a la liturgia,
del culto, a un insólito ritual
y, el EFECTO PLACEBO, fue una mágia
Que abrió la ventana de su alma regia,
a la nostalgia de una realidad factual,
que la condujo a la moral espiritual.