Felicidad cabrona
Wcelogan
Nos jodieron la cabeza con eso de ser feliz,
como si la dicha viniera en pastillas,
en títulos colgados,
en la coreografía correcta
de no sentir demasiado.
Nos dijeron: «Ve por ella»,
como si fuera algo que se alcanza corriendo.
Pero no.
La felicidad no se consigue,
no se compra,
no se conquista en la cama.
La felicidad es cabrona:
llega sin avisar
y se larga si la acorralas.
Es una mariposa torpe
que se te posa en el hombro
justo cuando ya dejaste
de buscarle sentido.
Es oler café
y no pensar en deudas.
Es cuando alguien dice «te quiero»
y no te escondes detrás de nada.
No se trata de ser feliz del todo.
Se trata de no arruinarle la fiesta
a la felicidad que ya está
y tú, por una vez,
te quedas sin correr.