El dolor viene por oleadas,
como si jugase al pilla pilla;
se va y vuelve
se esconde, me rehuye.
Pero siempre me encuentra cuando quiere.
Unos días te ahoga,
te encierra en su prisión
te abraza, te acorrala y tu no puedes escapar,
eres una simple marioneta.
Llega gritando tu nombre,
con promesas a la luz de la luna por cuchillos
y me acorrala
me tumba y me asfixia.
Me hace perder el conocimiento
me obliga a ver nuestras fotos, nuestros vídeos
se ríe de mi desgracia.
Su risa suena como la tuya,
afilada, sin vida.
Y luego, se va, otra vez
y yo, estúpido,
pienso que se ha ido para siempre,
hasta que vuelvo a escuchar tu nombre, en la lejanía,
como grito de guerra.
Y vuelvo a temblar,
tal vez de miedo porque viene a asfixiarme,
tal vez de ilusión,
por que así puedo recordar momentos donde no era tan miserable.