Bajo un bellísimo cielo azul
un hermoso ramillete de flores rosa,
grandes y pequeñas
se balancea con la brisa suave.
Cual bella ave es esa
que se posa en esa frágil rama
cuyo plumaje de intensos colores
destaca entre las flores.
Cuanto deseo guardar en mi
este dulce momento
de desbordante belleza,
arrolladora y fugaz.
Enternecedora,
ella,
mira al cielo,
buscando un majestuoso sol amarillo.
El agua gentil y suave
danza con las olas,
refrescando con su espumante bruma
la verde vegetación del lugar.
El azul del cielo oscurece
dando paso a la negra noche.
Las estrellas se reflejan en el agua
cual si fuera un espejo.
Recostada en el suelo
su mente vuela velozmente
por los mas fantasiosos mundos
que nadie halla imaginado jamás.
Sus labios carmesí
tienen el mas dulce néctar.
Divina cual elegante flor
muy distraída ella esta.
Sus ojos cristalinos
son una lluvia de color incandescente.
Dueños de la mas especial belleza,
dignos de una lluvia de pétalos.
La dulce melodía del agua
susurra una canción de cuna
cual canto de ángeles
que velan su sueño.
Su belleza inspirada en colores
resurge cada mañana.
con un nuevo amanecer,
inspirada en la naturaleza.