André Rieu nos enamora
con la clásica y sus sones,
llegando con sus canciones
a hacer sentir que uno llora.
Un director de postín,
que ameniza sus veladas
con letras encadenadas
que emergen de su violín.
Su música en lo más profundo
son bellas polifonías,
que han sido las sinfonías
de los mejores del mundo.
Strauss es su modelo,
le ha dado nombre a su orquesta,
en su pasión manifiesta
llevar sus notas al cielo.
Con músicos excepcionales,
barítonos y sopranos,
conquista a cuantos melómanos
a Rieu le somos leales.
Si suena El Danubio azul,
o Balada para Adelina,
la música suena divina,
sea en Maastricht o en Seúl.
Classman