No me mires, vida mía,
que me haces daño
con esos tus grandes ojos
que son castaños.
No me muestres tu sonrisa
blanca y hermosa
porque su luz me hiere
cuando me roza.
No poses tus rojos labios
sobre mi boca
pues tu calor me quema
cuando me toca.
Yo quiero verte así,
bella y distante,
pues si te acercas a mí
muero al instante.
Quiero tenerte así,
pura y preciosa
porque tu amor golpea
como una roca.