A quien habla
de lo que sabe
sin olvidar todo lo que aún le queda por alcanzar.
Calla ante lo que ignora
y piensa antes de decir palabra,
porque ha entrenado la mente
y elige hablar
desde el corazón.
A quien escucha de verdad
y entiende la necesidad ajena
como llamada a la acción.
Que actúa con empatía,
con ánimo constructivo
y vocación sincera
de inspirar con el ejemplo.
A quien da, allá donde va,
lo mejor de sí mismo;
y no se conforma,
porque sabe que el camino
es mejorar.
Que se orienta por valores
y no por el ruido,
que se aleja de lo tóxico, alterado o superficial, por no ser ese su camino.
A ti
van dedicadas estas letras,
por ser la brújula de tu propio destino,
y con ellas también
mi admiración.
¡Sigue siempre así,
siendo tú mismo!