Asad

Asfixia

Extrañar
es una forma rara de amar a alguien:
sentir cómo su presencia
se va borrando de tu vida
mientras todavía pesa.

Los días se alargan,
la monotonía te golpea de frente,
y la realidad de extrañar lo que fuimos
y odiar lo que somos
solo revive días que duelen más
cuando caen la noche.

Noches
en las que estabas tú.
En las que todo lo que rodeaba mi existir
se esfumó
y volvió a asfixiarme con vacío.

Un vacío
que se siente poco
hasta que, sin darte cuenta,
te ahogas en silencio.

El silencio de tu voz,
el silencio de tus pasos,
el silencio de las mañanas contigo
y de tu risa perdida en la plaza.

Silencios
donde todo fue dicho
pero nada llegó ni a ti
ni a mí.

Es extraño sentir,
sentir que estás cerca
pero no tocar tu pelo o mirar 
tus ojos.

Creer que casi puedo alcanzarte
solo para volver a respirar
y darme cuenta
de que no me estaba ahogando…

Solo estaba recordando.

Y es entonces
cuando la realidad
realmente asfixia.