Autor:Darío Daniel Lugo
Desde dentro, donde todo tiende a detenerse,
el tiempo es un animal parado.
Habitan las palabras sin nombres,
desnudas de significado,
mientras el silencio reina junto a oscuridades sin final.
Quieto permanezco.
Sin despertar reflejos fuera del yo insondable,
soy el buzo que ha bajado tanto
que la presión ha silenciado el latido.
Y allí, donde la luz no llega,
descubro que la sombra no es un muro...
Es una puerta sin picaporte.