Nestor Varela

Hondura

Dime, mientras te recuestas
bajo el arco celeste del suspiro,
donde mi última esperanza se quema,
respiro el mar en una ola,
viene a mí tu boca en una tarde honda,
tomas de mi pecho el aire que queda,
pronuncias mi nombre con descuido
y una sonrisa se te escapa
cuando sin aviso te ausentas.