Y soñé que llovía
y que los valles se hundían
y las garzas por fin salían
mientras la luna resplandecía.
Y soñé el vuelo de los patos
y su batir de alas que horadaban los cielos.
Y a las boyantes nubes que surcaban efluvios
mientras en el lago
alguien descansaba sus remos
en tanto la lluvia le empapaba los cabellos.
Y yo soñé. Soñé que soñaba
y, mientras soñaba, soñaba que soñé.