Agradecida estoy y estaré
de que mis días no estén contados
y mi alma no esté hecha pedazos,
de que mis anhelos no sean amargos
y mis sueños no se sientan lejanos.
Me siento privilegiada
de poder elegir cómo vivir,
aun sabiendo que puede no ser lo correcto
o la forma esperada de seguir.
Estoy y estaré agradecida
por creer que dudar y avanzar
también es una forma de mejorar.
Los miedos me acompañan,
incluso cuando no los llamas,
incluso cuando no los atraes.
Pero hoy no huyo de ellos,
les hago un espacio,
camino con su peso
sin dejar que me detengan.
Porque escapar no siempre es huir,
a veces es salvarse,
es elegir no romperse
cuando todo puede no funcionar.
Y si mañana dudo otra vez,
si vuelvo a temblar,
recordaré que sigo aquí,
entera,
agradecida,
aprendiendo a vivir, una y otra vez.