Cesar Curiel

Para una dama

Aún me alimento de aquel vago 
recuerdo tuyo
como un pájaro que habitara
en mis poros
sobre mi piel de otoño
la ceniza cubre
toda sombra de tu cuerpo
que aún desnuda paseas
por mi boca.

Te besé la vida
y nos cubrió de algas
la marea
te besé dormida
e hice de tus senos
cien poemas
bebí tu melancolía 
y me embriagué de pena.