Porque estoy,
porque habita en mí,
porque soy el fuego
para la luna congelada
de mi soledad.
Útil,
llena de mí,
donde me encuentro,
donde no.
porque soy solo mío,
y solo en estas circunstancias;
de cercanos susurros,
de hermosos silencios,
de vacilantes recuerdos,
de noches para mí
y ojos bien cerrados,
puedo hallarme
y solo esas veces,
lograr entender
mi amor.