Que no, que no me convenzan
porque piense diferente
porque sea, de la gente
uno mas que no obedezca.
Que no, que no quiero ser
de este juego otra pieza
ni ser el rompecabezas,
ni tampoco las que estén
olvidadas, en la mesa.
No quiero ser el peón
de tantas y tantas promesas
no quiero serlo, que no
que no me vengan con esas.
No quiero ser de poemas
uno mas entre el montón,
que para eso es mejor
quedarme quieto, que no,
prefiero pasar de las letras.
Si repuntan con destellos
las comas con tinta fresca
y tatúan el papel
separando, palabras necias
y al punto se escriben, secan
la tinta sobre mis dedos.
Que no, que no lo consiento
ni me quiero parecer
a quien quiere convencer
adornando bien sus versos,
que no, que no lo voy a entender.
Que se porte el estandarte
de la poesía, al revés
o que se busquen las rimas
sin saberlas, sin sentirlas
que no, que no lo puedo creer.
Y llora en mi mano el papel
al contacto de la tinta
y de nuevo hay poesía
y con versos, otra vez
me convenzo que no es mía.
Que no, que ya es suficiente
que ya me niego a creer
que el poeta, es aquel
que escribiendo no consiga
a los demás, convencer.